Nada es más...

lluvia estival

Escribo y no puedo dejar de escribir, cómo acoger el pantano en el que me encuentro y me pierdo a la vez. A sus voces me entrego como un enmascarada, soplando en el silencio subterfugios de metal. Escribo y no puedo dejar de escribir, aunque rompa en llanto mientras cruzo la carretera hacia la ciudad de los inviernos desnudos.
Desatada la cuerda que ahogaba mis voces, abierto el silencio y los murmullos, escribo y no puedo dejar de escribir. Figuras mi cuerpo con manos de esperma, quemándome con un candil alimentado por el aceite de tu piel. Los sonidos se escurren, otra vez, quebrando mi mirada.

4 que sufren vértigo:

Naxos dijo...

Dejas ver hasta donde la escritura es una tibia sensualidad mojada. Picarona!

Amalia dijo...

Je je, gracias por arrebatarme una sonrisa.

Naxos dijo...

:p

Phiblógsopho dijo...

Ese 'no poder dejar de' es un gran poder.

En lontananza,

filósofo